lunes, 11 de junio de 2012

"El valor de educar"



La siguiente entrada es parte de un ensayo sobre El valor de educar de Savater. 
Por: Andrea Freites H.


A partir de la realidad contemporánea caracterizada por una dinámica que cambia constantemente se plantean grandes interrogantes en cuanto al papel que debe desempeñar la educación como una de las principales instituciones de la sociedad y, por ende, con relación al papel que deberían desempeñar los actores que se encargan de llevar a cabo los diferentes procesos que desde el ámbito educativo y escolar fundamentalmente suceden. Empero, es importante destacar que la educación no puede ser entendida como la panacea de grandes males sociales, puesto que sería una pretensión muy engañosa, al contrario, deberían apuntarse todas las acciones desde los diversos sectores sociales hacia un mismo fin; la inclusión social y la disminución de la discriminación hacia minorías cuyos derechos humanos a lo largo de la historia han sido vulnerados.
Paradójicamente, cuando desde diversos sectores sociales se debaten temáticas que atañen a las desesperantes realidades, inseguridad, violencia, intolerancia, irresponsabilidad, corrupción, injusticias, etcétera, el discurso siempre pareciera estar predestinado a concluir con que la educación es la principal responsable de la realidad e igualmente, responsable de solucionar dichas problemáticas. Y aunque pudiera estarse de acuerdo con dicha premisa, es importante señalar que cuando se hable de educación, se debe hacer énfasis en que desde diversas instituciones y organizaciones se educa a la ciudadanía. Es decir, que cuando se hable del déficit en la educación de determinada sociedad, es importante señalar que los medios de comunicación, la familia, las instituciones públicas y las organizaciones del sector privado, son tan responsables de la educación como lo es igualmente el sector escolar. Bien pudiera gozarse de un sistema escolar de punta pero si, a la par, aún los medios de comunicación y los sectores mencionados no ejercen su cuota de responsabilidad en la educación del ciudadano, muy pocas transformaciones se pudieran alcanzar.
Por lo tanto, lo que aquí se plantea, es la necesidad de reivindicar en primer lugar la figura del educador dentro de la sociedad contemporánea, con ello, no se está planteando únicamente la mejora de los beneficios laborales de los trabajadores que hacen vida en la realidad educativa, al contrario, cuando se habla de reivindicación, se plantea la necesidad de reestructurar profundamente el sistema, lo cual implica una importante inversión de recursos –dinero, tiempo, talento humano-, por parte del Estado y por parte también de la empresa privada y, de manera articulada trabajar en pro de la mejora perentoria que está demando la educación en la actualidad.
El sistema escolar actual por ejemplo, necesita ser reformulado, transformado de fondo, sobre todo, si se parte de la idea que señala que dicho sistema –el actual-, es un modelo que respondió a las demandas de una sociedad que no tiene las mismas realidades que antaño existían. Hoy en día los índices de Déficit de Atención por ejemplo son alarmantes, los niños en varias regiones del mundo están siendo medicados por considerarlos que en efecto están padeciendo este desorden en el desarrollo evolutivo, sin embargo, desde la escuela no se reflexiona que el mundo donde dichos niños están creciendo, es un lugar que está ampliamente influenciado por Iphone, Ipad, Internet y muchos otros elementos con los cuales la escuela tradicional no puede competir. Si no se realizan transformaciones profundas, la escuela seguirá siendo una institución desactualizada y por lo tanto, poco atractiva para el educando.
Fernando Savater en su libro El Valor de Educar por su parte, señala que en efecto, la escuela es ese sitio donde se deberían corregir los grandes males sociales. Igualmente, destaca la importancia de “dignificar al Magisterio” considerando a su vez que si no se comienza a percibir a la educación como una prioridad, poco se podrá avanzar en la labor de la formación de la ciudadanía.
Retomando las ideas del autor estudiado, la clave está en el espíritu de las personas que desempeñan el trabajo de educar, la clave está en el optimismo con que se afronte el reto de transformar la realidad social, humanizar la escuela y humanizar al educando como cambio fundamental para alcanzar los anhelos que en la actualidad se persiguen. El educador indudablemente, debe creer en primer lugar en el acto educativo, con pasión y vocación por su trabajo debe identificar situaciones problemáticas y, a su vez, buscar alternativas de cambio, identificar causas y generar acciones preventivas. El educador debe estar inmerso en el mundo de la academia y reflexionar acerca de los conocimientos que de manera integral y permanente debe ir adquiriendo. El educador debe traspasar las barreras de la escuela y llegar a la comunidad, debe romper paradigmas y revolucionar las maneras tradicionales en cómo se llevan a cabo las acciones laborales. Debe alzar su voz con orgullo y recordarle al mundo entero que un pueblo sin educación no alcanza sus más grandes anhelos.
Lo importante entonces, tal y como Savater señala es superar las tergiversaciones que generaciones pasadas han hecho con la educación y transformar el acto educativo para la formación de generaciones venideras. La pregunta entonces es ¿Cómo educar a generaciones venideras? La tarea actual consiste en reconocer la necesidad latente de formar seres humanos y no individuos que vivan como expertos en sus respectivas áreas, desconsiderando la importancia que reside en el hecho de la interacción social como paso fundamental para la construcción de sociedades justas.
Para poder ser un ser humano, los educadores deben ofrecer espacios educativos que le permitan al educando, reconocerse en el otro, saber apreciar lo importante de poder construir colectivamente espacios armoniosos en diálogo y tolerancia con el resto de las personas. El ser humano necesita comprender a sus semejantes y a su vez vislumbrar que en efecto la libertad y la justicia son valores que se alcanzan únicamente cuando se reconoce como parte de un todo que va a ir funcionando en la medida en que sus partes se comprendan y se valoren recíprocamente. Para poder autoreconocerse, se debe entrar en interacción con otros y eso solo se logra haciendo vida en colectivo.
Entonces, dentro de todo este proceso de autoreconocimiento, el sujeto en proceso de aprendizaje, debe gozar de maestros y escuelas que le permitan conocer además todos aquellos aspectos que han sucedido y siguen sucediendo en su entorno particular y global. El simple hecho de haber nacido humano desde un punto de vista biológico no es suficiente para decir de manera definitiva que un sujeto es un ser humano.
Al contrario, a través de los procesos educativos, el sujeto se transforma en ser humano y ello debe conllevar la transmisión de pautas, valores y principios morales, conocimientos, habilidades y destrezas, a través de contenidos educativos, así como también, es importante la comunicación entre sus semejantes, para descubrir que las cosas tienen más que un significado y que, por lo tanto, entre los mismos seres humanos, nace la necesidad de relacionarse de manera respetosa, pues en la medida en que se construyan relaciones interpersonales cónsonas con un mundo plural, ese mismo mundo se abrirá más hacia la obtención de seres humanos capaces de comprender las emociones de las personas que las rodean y por ende, capaces de comprender sus propias emociones.
Por ello, comprender en primer lugar que el sujeto social, hace vida en sociedades humanas, que a su vez son complejas y, en segundo lugar la historicidad, el reconocimiento de acontecimientos que han marcado pauta en la historia de la humanidad y que definitivamente han dictaminado a través de sus consecuencias las realidades actuales, son dos aspectos importantes que las escuelas y la educación en general, debe promover. El educador, no debe olvidar que es importante reconocer las raíces de la humanidad, conectando las emociones de los estudiantes con los contenidos a transmitir.
La sociedad actual demanda ciudadanos que sean capaces de comprometerse con la necesidad de transformar la estructura social que ha estado caracterizada por ser una estructura exclusiva, desigual, donde no todas las personas han estado gozando los mismos privilegios y que, a pesar de la existencia de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en la actualidad, muchas personas están siendo vulneradas. Por ello la formación debe apuntar hacia la formación del alma y no exclusivamente de la razón, el ser humano actual debe reconocer que solo a través de sus acciones corresponsables, las estructuras sociales pudieran transformarse en estructuras mucho más compasivas y justas. Por ello, más allá del cumplimiento o no de una norma, el ser humano debe reconocer que ejerciendo ciudadanía, definitivamente podría fortalecer una estructura social debilitada. La reflexión axiológica debe ser una alternativa constante en todo espacio educativo.
Dicha reflexión axiológica entonces debería ser promovida a través de momentos donde el sujeto pueda construir su autoestima, ello como fin ulterior a partir de un proceso que le permita reflexionar, construir sus propias visiones del mundo y de la vida en general, que le permita al sujeto reconocer lo humano a través de su esencia como individuo, que le permitirá gozar de manera responsable de su autonomía y dignidad que como ser humano le corresponde. Cuando una persona es capaz de construir consideraciones acerca de realidades sociales y a su vez es capaz de ofrecer respuesta a las problemáticas que le aquejan, seguramente será capaz de vivir en armonía consigo mismo y con el resto de sus conciudadanos.
Ahora bien, se debe plantear entonces que, los momentos o espacios educativos, donde el sujeto o el niño tendrá la posibilidad de construir, reconocerse, identificar y transformar, es decir de educarse, no están reducidos exclusivamente a la escuela. La familia, es ese lugar donde definitivamente el sujeto entra en su fase de socialización inicial, es allí donde se reconocen las diferentes pautas de comportamiento, valores y principios que le permitirán desenvolverse en sociedad.
La familia es el lugar donde el sujeto recibe información a través de las relaciones con el resto de las personas que hacen vida en ese determinado núcleo. Las relaciones entonces conllevan una carga de afectividad importante, donde los logros o tropiezos, van a estar determinados por vínculos afectivos entre los adultos y los niños. En la sociedad contemporánea, la familia se encuentra atravesando por una crisis, dicha situación, está definitivamente limitando el poder de formador que la familia tiene, desembocando entonces en una formación negativa de la personalidad del sujeto contemporáneo.
Savater plantea que una causa de dicha crisis pudiera estar relacionada con el carácter juvenil de la sociedad contemporánea. Es decir, a propósito de la necesidad vertiginosa de preservar la juventud de la cual la sociedad está siendo testigo, donde el respeto por la experiencia de lo antiguo, la riqueza y la fortaleza que reside en las personas mayores está siendo dejada de lado, la autoridad que el adulto debería representar, se está diluyendo en relaciones joviales y un tanto libertinas, padres o representantes que siendo amigos de sus hijos, figuras joviales, están olvidando su importante responsabilidad en la formación de las generaciones jóvenes.
Lo importante entonces es manifestar que dentro de las familias alguien tiene que ser adulto y dejar de lado la obsesión por alcanzar la juventud eterna, reconociendo que la madurez es fuente de riqueza espiritual y humana y que, actuando como adultos responsables, pueden definitivamente incidir en la formación responsable de los jóvenes educandos. Entonces, para que ese adulto pueda asumir una conducta coherente y responsable, debe manifestar relaciones basadas en la autoridad. La autoridad debe ser asumida y entendida, como la construcción de relaciones afectivas basadas en el respeto, relaciones donde la dignidad y la autonomía del sujeto sean valoradas por los padres.
En la familia tradicional, la figura de autoridad que asumía el padre, estaba signada por relaciones castrantes e irrespetuosas, por ello, el miedo a transgredir al sujeto en formación, es una característica que el autor estudiado también trae a colación en su obra. Es necesario que la familia recupere su espacio, por medio de relaciones basadas en el respeto mutuo, para la formación de ciudadanos conscientes y responsables. El ser humano, necesita desenvolverse en ambientes democráticos, que le permitan ejercer su libertad. La escuela y la familia por lo tanto, deben proponer espacios donde el educando visualice ejemplos de personalidades libres, responsables y autónomas, de lo contrario, los únicos modelos que pudiera identificar serían los ofrecidos por medios de comunicación que poco pudieran coadyuvar con la formación de personalidades conscientes de ejercer ciudadanía responsable.
Es preciso destacar entonces el papel de la libertad dentro de la sociedad contemporánea. Cuando se plantea la necesidad de formar sujetos capaces de vivir en libertad, es preciso reconocer que para ser libres, es necesario también ser disciplinados, en la medida en que los educandos puedan establecer los mecanismos de relacionarse colectivamente, respetando entonces las virtudes y señalándolas como guías de vida, en esa medida se podrá decir que definitivamente espacios democráticos, dialógicos y de respeto hacia la alteridad, están siendo construidos debido a las relaciones en libertad que se construyen en el seno de la sociedad.
Ahora bien, dentro de esa misma estructura social entonces el planteamiento que debe signar cada una de las acciones educativas, es interesarse por la formación integral del educando, donde los conocimientos técnicos vayan a la par de los conocimientos que ayudan a la humanización del ser humano, sobretodo, en una sociedad tecnócrata, donde el auge de las tecnologías y su supremacía por encima de cualquier otra área del saber, se encuentran amenazando a todo proceso educativo que tenga como fin formar personas capaces de educar sus emociones, para hacer uso efectivo y coherente de los avances tecnológicos que a la par van sucediendo. La necesidad es clara entonces, vivir la vida con autonomía, libertad y responsabilidad, considerando que los seres humanos deben relacionarse con sus semejantes para construir conocimiento, para construir sociedades justas, donde la equidad esté presente en cualquiera de sus prácticas.
El reto debe centrarse en la consideración de entender el mundo como una aldea global y entender que los sujetos entonces son ciudadanos del mundo, donde cada acción que lleven a cabo va a tener repercusiones e implicaciones globales, más allá de cualquier frontera. La necesidad es universalizar la enseñanza y estar conscientes de manera que la educación va a permitir ulteriormente la obtención de sujetos y colectivos que respondan al modelo de sociedad que se aspira obtener. Para ello, es importante sensibilizar de manera permanente, desde las distintas esferas de la sociedad, dejando de manifiesto que hoy en día hablar de nacionalismo es olvidar que del hambre en África y de las riquezas y avances tecnológicos es responsable el mundo entero, con sus acciones y con sus omisiones. El día en que los sujetos del mundo entero comprendan que están construyendo la sociedad del mundo entero, ese día podrá entonces decirse que el ser humano es humano en cualquier parte del mundo, pues el bien es bien independientemente del territorio donde se encuentre ubicado espacial y temporalmente.

lunes, 9 de abril de 2012

QUERIENDO NUESTRO AMBIENTE


Imagen tomada de:
http://www.fondosdepantalla.biz/wallpaper/Atardecer/
 
Un cuento sobre Valores y Derechos Humanos.
Por: Andrea Freites Hernández
Nov. 2011
 
 Nos levantamos temprano para ir a playa Quetepe, la mami preparó un rico desayuno y nos fuimos en dirección este a disfrutar de un día en familia, sol, arena y playa. Mi prima y madrina de bautismo Elizabeth, estaba de vacaciones en Cumaná, recuerdo que mis hermanitas y yo estábamos muy contentas de tenerla entre nosotros. Elizabeth estaba estudiando un postgrado en Boston, recuerdo que aparentaba por lo menos diez años menos de los que en realidad tenía, un aire relajado, un estilo peculiar, nos encantaba como la prima hablaba, queríamos lucir como ella, nos gustó mucho su visita.

Los papis siempre han sido aventureros, con ellos es como ir de Safari, es como subirse a un submarino ruso y recorrer aguas continentales. Papá conducía un Nova del 74 anaranjado, originalmente marrón, le llamábamos el Bembón. Si, era grandísimo, tanto que cabíamos comodísimamente cada vez que nos íbamos de guerreros a explorar nuevos lugares. 

La mami nos enseñaba canciones que cantábamos una y otra vez, Adiós Chico de Mi Barrio era la más popular, Las Dunas Vienen Bajando nos aguaba los ojos, pero igual nos encantaba, recitábamos una y otra vez Margarita de Rubén Darío, papá tocaba el claxon con una mano y con el dedo índice de la otra presionaba el techo haciéndonos creer que tenía superpoderes y cada vez que el levantaba el dedo sonaba la corneta.
Las montañas más bellas, abismos increíbles, peces de distintos y brillantes colores, playas hermosas, atardeceres inigualables, perros, gatos, frutas silvestres, pescadores artesanales, atardeceres, pueblos encantados, noches estrelladas, olor a salitre, fantasías inagotables, estar en familia, amor y paz.


Por fin llegamos a nuestro destino, playa Quetepe estaba linda y nos recibía con una sonrisa encantadora, la prima Elizabeth nos alentó en una encomiable labor:
-Niñas, creo que antes de empezar a disfrutar de nuestro día en la playa, deberíamos limpiar la orilla de todos los desperdicios que vayamos encontrando y, de esta manera, le hacemos un cariñito al lugar que hoy nos llenará de alegría.
Mis hermanitas y yo encantadas respondimos afirmativamente y, con mucha energía, nos dispusimos a limpiar la playa.

Estábamos impresionadas, cuanta basura había en aquella playa, que de más está decir no es muy larga, pañales sucios, botellas y latas de cervezas, refrescos y agua mineral, chapitas de botellas, bolsas plásticas y cuanto desperdicios puedan imaginar, personas lanzando sus desperdicios en la arena, mientras limpiábamos reflexionábamos. Los papis y la prima Elizabeth nos explicaban que no debíamos hacerle daño al ambiente, porque con éste tipo de comportamientos violentábamos no solo al entorno, también al resto de las personas que quisieran pasar un rato agradable en la playa. Nosotras estábamos muy contentas porque sentíamos que contribuíamos a reducir la violencia ambiental de la cual estábamos siendo testigos. 

Teníamos una hora aproximadamente cuando la gente empezó a llegar, familias como la nuestra venían desde lejos a disfrutar de un sábado diferente, cuando llevábamos media playa recorrida nos encontramos con un compañero del colegio, el cual nos vio de reojos y con cierto disgusto apartó la mirada y empezó a lanzar basura a nuestros pies.

Ese día, luego de realizar nuestra labor nos dedicamos a disfrutar del sol, no parábamos de nadar, comíamos frutas que la mami nos preparó, escuchábamos las historias de papá, regresábamos a la playa, en fin, pasamos un día inolvidable.

La semana siguiente, como de costumbre, fuimos a nuestro colegio, era una escuela primaria maravillosa, grandes espacios, grandes salones y grandes pasillos. El problema se presentó a medio día, cuando la mami nos fue a buscar en el Bembón, encontramos basura que alguien recolectó y había esparcido sobre el capó de nuestro carro, además, por la ventana del copiloto que tenía el mecanismo a medio andar y el vidrio no quedaba hermético, arrojaron igualmente montones de basura hacia el interior del carro y en un trozo de papel, se leían las cifras de SABENPE escrito a mano con lápiz de grafito.

Cuando entramos a nuestro salón de sexto grado, nuestros pupitres también tenían desperdicios y encontramos notas con los mismos mensajes. Al momento, mis hermanitas y yo no entendíamos por qué estábamos experimentando tan desagradable experiencia. Todo cobró sentido a la mañana siguiente, cuando la mami nos acompañó hasta el salón de clase y le explicó a la maestra Rosa el incidente, desde la recolección de basura en la playa hasta lo que había sucedido el lunes a medio día.

La maestra Rosa no regaño a nadie por el incidente del carro y, al contrario les contó a la clase lo que mis hermanitas y yo habíamos hecho en playa Quetepe, lo puso como el ejemplo de la semana y promovió la preservación del ambiente a través del respeto que los espacios públicos y naturales merecen.

Desde ese día, la maestra organizó la clase en distintas comisiones, había una que se encargaba de los eventos culturales de la clase, otra se encargaba de promover la paz para evitar cualquier tipo de violencia tanto dentro como fuera del colegio, y también, estaba la comisión de preservación del ambiente que periódicamente, se encargaba de recorrer la escuela y sus inmediaciones haciendo campañas para la recolección de los desperdicios y promover el uso de las papeleras entre los transeúntes.

Fue entonces cuando la mami nos explicó que muchas veces las personas entienden que recolectar basura es solo un deber de los encargados de hacer este trabajo y piensan que si recoges basura eres una persona poco importante, sin embargo, la mami nos enseñó que recoger los desperdicios y llevarlos a la basura es un deber que todos los ciudadanos debemos cumplir, porque botar un papel por la ventana del carro es violentar el derecho de nuestros conciudadanos a transitar por calles limpias y libres de desperdicios. 

Mis hermanitas y yo estábamos contentas, porque enseñamos a nuestro compañero de clase que, a pesar de la violencia que nos proyectó, con amor podemos ayudar a otros a disfrutar de espacios limpios, nosotras nunca le reclamamos habernos echado basura en el carro y al contrario, le ensañamos que las personas que trabajan recolectando la basura en la ciudad merecen igualmente ser respetados porque con el cuidado de ellos todos podemos ser felices en ambientes sanos y libres de violencia.

martes, 6 de diciembre de 2011

NO APTO PARA LECTORES FUNDAMENTALISTAS

SE RECOMIENDA LEER CON LA MÚSICA DE ÉSTE VÍDEO SONANDO (ABRIR LINK):




A partir de:

Balza I. (2009). Bioethics of the sexual bodies: transsexualism, intersexuality and transgenderism. ISEGORÍA. Revista de Filosofía Moral y Política. Universidad de Jaén.


Los términos intersexualidad y transexualidad se dibujan en el panorama actual como conceptos que todavía son acatados con renuencia. Hoy en día desgastados discursos a favor de la integración y la inclusión social atormentan los oídos de quienes ya cansados de escuchar siempre la misma letanía, piden a gritos encontrar un lugar en un mundo donde la dicotomía sexual marca pauta jurídica, social y moral. Isabel Balza ofrece una disertación analítica donde se plantean cuestiones de carácter ético encaminadas a poner sobre la palestra el sentido y la manera en cómo se desarrollan las intervenciones y los tratamientos médicos de asignación o reasignación sexual –según sea el caso-. A continuación, un punto de vista que pretende a través de la crítica, entender cuál es realmente la motivación de manejar conceptos tan limitados a la hora de afrontar como sociedades civilizadas, la aparición de diferencias sexuales en el devenir de la historia.

Encontrar un punto de partida resulta una pretensión compleja, Dios creó al hombre y a la mujer, es antinatural ese comportamiento, son sentencias que pueden hacer tambalear cualquier tipo de imperativo ético. En un sistema carente de categorización y generalizaciones sería mucho más apacible vivir, suponen, y es que -aún y cuando no forme parte de las mayorías estadísticamente comprobadas-, para un sector importante de la población que ha venido al mundo intersexuado o transexuado, hacer vida en el seno de una sociedad donde después de siglos de “evolución”, se sigan manteniendo los mismos parámetros de clasificación sexual tradicionales, es complicado e inclusive, doloroso. Ésta población viene buscando con mucha fuerza, cabida en un mundo diverso y plural, aquel mundo de utopías que se vende siempre en propagandas políticas e ideológicas.

A diario, millones de personas rechazan la diferencia, apoyando sin ningún tipo de remordimiento medidas médicas a favor de intervenciones quirúrgicas que poco responden a la vida emocional del individuo a tratar, haciéndose eco además de fundamentos poco sólidos y argumentando que se trata de un error biológico y que además, puede ser solucionado de manera paliativa. En la actualidad, intersexuados/transexuados son vistos como individuos enfermos que presentan una patología y no como monstruosidades tal y como antaño eran considerados.

¿Realmente un recién nacido intersexual al momento de ser sometido a dicho tratamiento, puede decidir qué sexo quiere llevar para el resto de la vida? ¿Puede un transexual adaptarse a las exigencias heterosexuales que el mundo jurídico, social y moral le exigen al momento de crear una identidad ajustada a los cánones establecidos? Si se comienza a pensar en una posible revolución que permita la ruptura del modelo binario tradicional y excluyente que ha prevalecido a través de los años con relación al sexo, y se apuesta por un modelo actual, que incluya y no limite la posibilidad de desarrollar identidades sanas y que conlleve la asimilación de un sujeto transgénico que no tendría que padecer el tortuoso proceso de asignación y reasignación sexual que seres humanos están experimentando.

Si el temor es por la conservación de la especie, las estadísticas también comprueban que parejas heterosexuales hasta la fecha son mayoría, si se trata de un problema moral, podría considerarse bizarro la dificultad que estos individuos tienen para desarrollar una identidad y un reconocimiento social –a través de sus semejantes y a través de las instituciones-, ¿cómo podría considerarse antinatural un hecho que ha producido la misma naturaleza? ¿Por qué existe tanto miedo y temor hacia lo distinto? ¿Es acaso coherente que la asignación sexual se determine por el tamaño que el pene presenta al momento de realizar la intervención?

Afortunadamente, y a pesar de tanta resistencia, existen esfuerzos interdisciplinarios que apoyan la búsqueda de un espacio que han emprendido grupos y organizaciones apostando por el reconocimiento de la diversidad sexual en el mundo entero. En el caso de Venezuela particularmente, se desarrolló durante el 2010 el I Congreso Internacional de Diversidad Sexual y Derechos Humanos, igualmente, Tamara Adrián ha realizado diversas acciones a favor de este movimiento social y de su propia identidad. En contraposición a estos esporádicos hechos, existen países en el mundo occidental donde todavía, se condenan con pena de muerte conductas que no responden al estereotipo heterosexual, se imponen medidas inescrupulosas cuando individuos transgénicos aparecen en el mundo de la jurisprudencia actual, aún se puede ser testigo de cómo se presentan a través de medios de comunicación (televisión, cine, revistas) obras de teatro y otras manifestaciones culturales la figura del inter o del trans, como figuras foco de ridiculizaciones y abusos constantes.

Lo que se demanda es sencillo, dejar el miedo y el egoísmo, permitirse el hecho de interactuar en armonía con el otro diferente, con el otro diverso, y entender, que en un mundo donde lamentablemente ya todo está establecido, categorizado y clasificado a través de parámetros rígidos, las minorías que se atreven a disentir y a ser diferente, buscando fidelidad introspectiva, corren el riesgo de ser execrados de la sociedad sin derecho alguno a decidir, sin derecho a tener libertades, sin derecho a ser felices de la manera en que la naturaleza les asignó venir a este mundo limitado y flagelante.

Andrea Freites Hernández.



Si disfrutaron la música de fondo que les propuse, les dejo por aquí una breve reseña de los responsables de tan maravillosa melodía. (Disculpen la carga subjetiva, me gusta mucho este músico y su banda).



Antony and the Johnsons es un grupo musical procedente de Nueva York liderado por el cantante y pianista Antony Hegarty, quien también es el compositor de todas sus canciones. Más que un grupo en sentido clásico, The Johnsons se puede considerar la banda de acompañamiento de Antony, quien da toda la personalidad al proyecto.

La personalidad del grupo está unida indiscutiblemente a la de Antony, cuya particular voz lo emparenta con artistas como Nina Simone o Aaron Neville, de los Neville Brothers. Su música, en la que además de su voz destaca el acompañamiento de piano, le acerca a géneros como el jazz y el soul más intimista. Asimismo, sus letras se caracterizan por tratar diversos aspectos de la vida transgénero, ya que Antony se considera como tal. Algunas de sus canciones con esta temática son My Lady Story o For Today I'm a Boy, en la que un niño sueña con hacerse mayor para poder convertirse en una mujer.

(Reseña tomada de: La Higuera.net).


LES RECOMIENDO ADEMÁS ÉSTA CANCIÓN, BANDA SONORA DE THE SICRET LIFE OF WORDS.

DISFRÚTEN:


http://www.youtube.com/watch?v=Luirzce0UF8

miércoles, 23 de noviembre de 2011

¿Qué estamos haciendo?

http://www.youtube.com/watch?v=ptr_lrJNNb0&feature=related (VER VÍDEO ANTES DE LEER).


Una vez visto el vídeo:


Es increíble ver cómo en el presente las guerras parecieran estar diseñadas para la destrucción irreparable del sistema cultural de la sociedad vapuleada. Vemos como se acometen cruentas guerras en contra de civiles sin importar edades, somos testigo de las consecuencias irreparables y pareciera que cada vez hay más regiones en el mundo, comunidades o sociedades, con sistemas emocionales y psicológicos destruidos, sin identidad, desplazados e incapaces de sobrevivir con dignidad en un mundo tan competitivo como el actual.

A partir de un proceso de guerra asimétrica y la reconstrucción social posterior, encontramos entonces realidades que son casi imposibles de volver a establecer. Como las guerras hoy en día buscan la destrucción de la identidad, la destrucción étnica del enemigo, es difícil entonces que dicha población que ha sido sometida a largos procesos de continua violencia bélica pueda encontrar paz y reestablecimiento en un ambiente devastado, donde la infraestructura de las instituciones que pudieran coadyuvar en el encontrar nuevamente la identidad, espacios como escuelas, hospitales, centros recreativos y de asistencia social también han sido destrozados, es mucho más complejo el poder ofrecer ayuda pertinente a la comunidad afectada.

Entonces, a partir del vídeo surgen muchas interrogantes. Qué está haciendo la comunidad internacional en términos de influir positivamente en contra de esta violenta realidad en la cual nos encontramos inmersos. Es que acaso tenemos que colindar con esas comunidades afectadas para poder generar acciones que vayan a favor de las sociedades vulnerables. Tenemos que esperar ser nosotros victimas directa o indirectamente de los efectos bélicos para comenzar a manifestarnos de diversas maneras. Un recorrido por los diversos agentes socializadores nos acerca a diversas reproducciones violentas, en la televisión por ejemplo, en el cine, video juegos que de alguna u otra manera apoyan la violencia, obras de teatro, redes sociales, entre muchas otras esferas sociales.

No podría decirse que caminatas a favor de la paz, manifestaciones pacíficas que promulguen la cultura de paz a lo largo del planeta tengan efectos significativos, pero al igual que es indignante ver las imágenes proyectadas, igualmente lo es saberse inmerso en una comunidad global en una “aldea global” que lo es para muchas cosas pero para otras no lo es tanto, que no protesta, que no levanta masivamente sus voces en contra de estas atrocidades que generan y manipulan muy pocas manos.

Pareciera que al acostumbrarnos a estas imágenes, estamos apoyando de manera pasiva los crímenes a los que a diario son sometidos niños a lo largo del mundo, igualmente, al comprar artículos de ninguna necesidad a grandes costos apoyamos indirectamente la explotación de mujeres también a lo largo del mundo. Y mientras tanto, mientras no nos afecte la realidad de “aquellos desfavorecidos” seguimos viviendo mudos, ciegos y sordos. Hasta el día en que conviertan al mundo entero en una eterna trinchera.

sábado, 12 de noviembre de 2011

Murakami. Sauce ciego, mujer dormida



Sauce ciego, mujer dormida de Murakami, ha sido la última buena sorpresa que el 2010 me ha regalado en un tono subjetivo. La relación causa efecto ha puesto entre mis manos un libro que compuesto por veinticuatro maravillosas historias me ha dejado con la satisfacción de haber leído un inolvidable libro.

Veinticuatro cuentos llenos de magia, entramados psicologistas, experiencias surrealistas, enredos oníricos, etcétera. Avión… o cómo hablaba él a solas como si recitara un poema; Hanaley Bai; El hombre de hielo; Somorgujo; son algunos de los títulos que dispone éste inquietante compendio.

Leer a Murakami en Sauce ciego, mujer dormida, es como ir pasando por una serie de líneas maravillosamente estructuradas, creer que en un futuro, equis hipótesis terminará el relato, y de repente, en dos palabras ésta toma un ritmo y una dirección opuesta, definitiva e inédita, de repente, con tres palabras una sensación de escalofrío te recorre el cuerpo y la historia se hace inesperada, sublime, insospechada.

Miedo, desesperanza por llegar al clímax, buen sabor en la boca, sonrisas, movimientos negativos de cabeza, sentimiento de transitoriedad, de vulnerabilidad, y más se experimentan en éstos relatos.

Ha sido sin duda un gran estreno como Murakiana, con ganas de adentrarme en sus profundidades de fantasías, epifanías e incertidumbres. Con ganas de seguir soñando con roces de manos entre inmortales, conversar con un Somorgujo, imaginar un pequeño edificio de cuatro pisos cuando en realidad sus relatos transcurren en enormes y modernos rascacielos, recorrer el interior de estos monstruos arquitectónicos, aspirar un buen té asiático y dormir al ritmo de un piano jazz.

El próximo será Tokio Blues, esperando pueda mantenerme en un letargo, nadando entre letras e imaginando la voz autentica de un Murakami que ha sabido cautivarme.

Caracas, febrero de 2011.

jueves, 13 de octubre de 2011

De esta Guía triste de París, este cautivante bocado



DEEP IN A DREAM OF YOU
Alfredo Bryce Echenique
(Peru, Lima)

¿Por qué estoy en este departamento, si hace siglos que me mudé de aquí, Françoise? ¿De quién es esta tierra de nadie y por qué hay un co-nejillo de indias que a cada rato pasa y vuelve a pasar, como si me estuviese observando, vigilando? ¿Por qué soy un intruso, un hombre que se ha metido en un departamento cuyos propietarios deben haber salido, pueden volver en cualquier momento? ¿Por qué el conejillo de indias se Rama Anselmo y cómo logré yo entrar, por qué sé que si me incorporo y voy hacia la derecha llego a la cocina y sé que yendo de frente llego al dormitorio y al baño? ¿Por qué estoy sentado en un sofá y lo que tengo a mi lado son tres discos que me pertenecen -Aretha Franklin, Sarali Vaugham, Biflie Holiday? ¿Por qué los he escuchado siempre pensando en ti, Françoise? ¿Y por qué es de noche y me he puesto el terno de corduroy negro con chaleco que te encantaba, y el reloj y la leontina? ¿Por qué hace años que no te espero y ahora te espero des¬ de hace años y años? ¿Por qué es hoy año nuevo en Paris, Françoise? ¿Por qué este sueño de algo que hace siglos soñé y que sólo recuerdo cuando ando en este no man´s land? ¿Y por qué de golpe también estoy aterrizando en las islas Seychelles y caminando por playas que te pertenecen y en las que de pronto aparece Pierre y me abraza, me saluda tan afectuoso, tan joven, tan alegre, tan salud y figura...?

Oigo decir que la fiebre es muy alta y miro a una enfermera y ella no sabe que si le sonrío por toda respuesta es porque deseo que me suba. Muchísimo más la temperatura. Y pienso, Françoise, en las cosas tan raras que me suceden a mí, en que normalmente estos flebrones producen pesadillas y que en cambio a mí me llevan a aquel departamento que conozco y no conozco y a París y a un año nuevo que indudablemente voy a pasar contigo, en vista de que es a ti a quien estoy esperando, ¿o no, Françoise? ¿Sí...? Entonces dime ¿qué pintan aquí las islas Seychefles y por qué es Pierre, no tú, quien sale del mar y corre hacia mí, para saludarme...?

-Yo también quise que volvieran esos años, Roberto. Y anoche corrí hada ellos. Literalmente volé hacia ellos, cambiando de aviones, horas y horas volando desde las islas Seychelles, para llegar a París, a la Closerie des Lilas, a Enghien, aquí, a ti, a unos brazos que nunca se abrieron para mi, los tuyos, Roberto...
-Porque tú tenlas dieciséis años y yo treinta y cuatro...
-Porque la querías a ella, Roberto, no me mientas...
-Yo no lo siento así, Françoise... Yo... Yo me niego a recordarlo así...
-Casi me matas de pena cuando desaparecí de tu vida... Lo hice para que te fijaras en mí, para que me extrañaras, para que me volvieras a llamar, para que regresaras a casa de mis padres, en Enghien... Para... Pero tú ni cuenta te diste de nada. Te facilité las cosas, en el fondo.
-Ahora te he llamado, Françoise...
-Ahora es doce años después, Roberto...

Nunca me acuerdo de muchas cosas, felizmente. Françoise se impone, la borra toda, se apodera de todos mis sueños y es delicioso que me acapare por completo, que sea todos los sueños de mi vida y el último sueño que me queda. Te debo tanto, Françoise... Desde hace muchos años, por ejemplo, ya nunca voy al aeropuerto a despedir a Elisa, que en realidad me está abandonando. Y desde hace más tiempo aún, es a ti a quien acabo de conocer y a quien quiero, te amo, Françoise. Un amigo me ha invitado a una fiesta en Neuilly porque mi esposa me ha abandonado y debo hacer algo por olvidarla. Y lo que hago es sacarte a bailar porque he visto que me miras sonriente, que no lo ocultas, que te has fijado en mí desde que llegué y que me aceptarás si te invito a bailar.

-Françoise, dieciséis años, liceo de Enghien.
-Roberto, peruano, piano...
-¿Pianista?
-Sólo piano bar, pero me gusta vivir en Paris, y ésa es la manera.
-Yo vivo en Enghien, y en mi casa hay un piano...
-Y un papá y una mamá, me imagino.
-Y hasta un hermano mayor.
-No te vayas, Roberto, bailemos otra vez. En cambio salimos al balcón, mi tan querida Françoise. No sé muy bien por qué, pero ahora siento que fue porque deseábamos estar solos, aislarnos de las parejas que bailaban tan alegremente y confrontar los datos que acabábamos de intercambiar. Y yo deseaba, además, que te fijaras muy bien en el anillo que llevo en la mano y en el dedo del matrimonio, Françoise, porque eres muy, muy bonita, pero hay algo más, también. Era mejor que empezáramos por confrontarlo todo: casado, treinta y cuatro años y desganado piano bar, contra dieciséis años, liceo y unos papis en Enghien. En fin, lo que se dice tal para cual. Pero. eres tan linda, Françoise, que si tú no te despegas de mí, yo tampoco.

Terminé tocando Night and day, en Enghien, pero pensando de otra forma en el título y en las palabras de esa canción: Françoise es plena luz del día, yo pura noche, pura y dura malanoche.

Pero cómo la amabas, Roberto. Se te notaba en cada canción que escogías. Cuando, entrañable, sonriente, ansiosa, feliz, Françoise llegaba a visitarte a tu departamento de la rue Saint Séverin, tú siempre golpeando con un solo dedo las mismas teclas: Sad is the night, dark is the moon, et céstfini... Era como equivocarte de nombre y saludar a Elisa, en su lugar.

Pero eres tan linda, Françoise, que si tú no te despegas de mí, yo tampoco. Y es increíble cómo me aceptan y me reciben en tu casa, como si yo tuviera dieciocho años y aún ni soñara con largarme del Perú, con estudiar piano en el conservatorio de París y terminar en un piano bar, de puro dejado y de puro que me gusta la noche, más no haber estado a la altura de una esposa que soñó con un gran intérprete, ella lo es, al fin y al cabo. Y tus padres y tu hermano me reciben Night and day, cuando no tengo que reemplazar a alguien en la Closerie des Lilas o en el Calavados, y a veces también en la rue Polonceau, marginales y peligro, en vertiginosa calda bajofondo que en esta casita se olvida porque es tan rodeada de jardín, tan blanca por dentro, por fuera, tan campiña, tan madera y cojines, tan la chimenea y su leña, tan confort.

Me dan té, me dan whisky, me dan cariño, cuando llegamos caminando desde el momento mismo en que yo me despierto tan tarde, me ducho, yo desayuno-almuerzo, yo salgo disparado a esperarte a la salida de tu liceo en Enghien, metro, tren, tirar pata, el cigarrillo en la boca, la esquina, tanto mocoso y tú, Françoise, destacando entre ellas y ellos, apartándote para correr hacia mí, no bien me ves, esos besos en las mejillas a veces son hasta cuatro, yo siempre arrojando el cigarrillo, ayudándote con los libros y emprendiendo el camino... ¿Cómo se dice para que suene bonito, Françoise... ? Así, mira: Emprendiendo el camino a campo traviesa y rumbo a lo impecable, chimenea y campiña, soñando despiertos, sabemos inglés y nos cogemos de la mano bien fuerte cuando estamos de acuerdo en las palabras de una canción -es lo mío, finalmente- que mejor nos describen, en aquella primavera de 1972: Deep in a dream of you, mientras llegamos caminando desde el momento mismo en que yo me despierto tan tarde, me ducho, yo desayuno-almuerzo, yo salgo disparado.

Ya no es necesario encender el fuego de la chimenea para que tu papá encuentre calientita la sala, cuando regrese feliz a su casa el piloto de Air France, y ¿en qué otra cosa más la puedo ayudar, madame? Pero ella te llama Roberto y tú terminarás llamándoles Christiane y André a los padres de Françoise y nuevamente te sorprenderá que sigan aceptándote tal como eres, también el hermano Jacques, tercer año de arquitectura, parece que hubieras nacido en esa casa, tan familiarmente te trata Jacques cuando entra y te vuelve a encontrar en el piano: Ain't misbebaving, saving my love for you...

Se alargan los días de la primavera y se demoran en llegar las noches y Elisa ya ni siquiera se toma el trabajo de responder a tus cartas, que son de amor, que prometen un inmediato retorno al conservatorio, que prometen cualquier cosa, con tal de... Sad ís the night, dark is the moon, et céstfint... En Enghien queda Françoise, hermosa como un sueño de verano, pero ya tú no la llamas, no la buscas, y bebes demasiado mientras tocas en las noches interminables de un piano bar por Pigalle y los paquetes de cigarrillos se hacen humo, a pesar de lo que te dijo el médico, la tos y ese enfisema, a su edad, señor...

Françoise prepara ahora una licenciatura en inglés y no le respondes, sigues tumbado en la cama, mirando el techo y fumando, cuando una y otra vez toca tu puerta y la dejas irse y escuchas el desconsuelo de sus pasos lentos bajando la escalera, pasos preocupados, pasos tristes, tan distintos a los de hace unos minutos, sólo un par de minutos, cuando llegaba corriendo a verte y hasta sus pasos sonreían nerviosos, ansiosos, ¿estará o no estará ahí arriba, Roberto...? Roberto no estaba nunca, pero sí estaba ahí arriba, apretando muy fuerte los puños y aguantándose porque tú tenlas diecisiete años ya, y quererte para él era ahora esperar hasta que te fueras, luego abrir los puños y seguir tumbado y poder toser, por fin, mientras el eco de tus pasos en la escalera se convertía en una preciosa voz escuchada en Lima, hace mil años: Y llegar el amor, cuando no puede ser…

Françolse te buscó en la Closerie des Lilas y en el Calavados, pero le informaron que ya no reemplazabas a nadie ahí, de tu indisciplina, de tu tos en público, de que la gente se quejaba porque una y otra vez repetías la misma canción, sin principio ni final, Sad is the níght, dark is the moon, et c´est fini..., qué era eso, sólo unos golpes con un dedo a cuatro teclas mientras encendías otro cigarrillo, qué era eso, a ver..

-Eso se llama Elisa -te explicó el pianista que reemplazó a Roberto, en el Calavados.

Eran amigos, sí, y si tú le tenlas afecto, Roberto debía cuidarse un poco, siquiera. Y la sabia y te la dio, maldita la hora, bendita la hora, la dirección de aquel antro en la rue d´Aboukir, prostitución y eso. Nos volvimos a encontrar, al fin y al cabo, y el sitio te lo dijo todo, para qué iba a agregar yo nada, ni lo de la tuberculosis, siquiera, que era la última novedad y que, ahora sí, me daba derecho a soñar, para qué diablos te volvías a cruzar en mi camino, en todo caso...

-Eres tan linda, Françoise, que si tú no te despegas de mí, yo tampoco.
-Te he llamado, te he buscado tanto y tanto, Roberto... Un amigo tuyo... Te he encontrado de pura suerte, mi...
-Tocar aquí es un poco como tocar en el bar de Rick, en Casablanca -te dije, porque aquel local infame no dejaba de impresionarte, de oprimirte, de darte pena, pena por mí. Y te dije eso de Rick, sólo para poder agregar, inmediatamente y sonriendo, claro está-: Pero siempre nos queda París, Françoise.

La alegría que te dio, te agachaste para besarme mientras yo terminaba de tocar sabe Dios qué, sentado ahí ante ese piano, entre el humo, y alguien golpeaba una mesa suavemente porque mi turno había terminado y seguro le daba flojera usar ambas manos para aplaudir, así serían de ahora en adelante los piano bares en que me ganaría la vida. Pero tú te sonreíste y me volviste a besar, y por eso nunca sabré qué melodía terminé de tocar cuando me incorporé y te dije vamos, FranWise, porque acababa de decidir que siempre nos quedaría París, al menos por unas semanas, con suerte por unos meses, hasta que te dieras muy bien cuenta de que yo ya...

Y esto es el que yo he llamado siempre el cielo de Enghien et c´est fini. Yo siempre quería quedarme encerrado en tu casa, simplemente encerrado contigo, con tus padres, con tu hermano Jacques. No bebía, no fumaba, me aferraba a tu casa como si aquello me fuera a quitar para siempre la tos. Pero tú, en cambio, soñabas con quedarte siempre en Paris, con venirte corriendo a mi departamento de la rue Saint Séverin, no bien terminabas con tus clases en la facultad. Tú y la noche ganaron, por supuesto, y el cielo se trasladó de Enghien a Paris, a la Closerie des Lilas y al Calavados, noche tras noche, porque los pianistas eran mis amigos y me dejaban firmar y cuando entrábamos, ¿te acuerdas?, nos recibían siempre con Deep in a dream of you, sabe Dios por qué, tan linda la coincidencia, en todo caso para qué preguntarse más...

Pasábamos más noches en mi departamento que en tu casa de Enghien y faltabas a clases y nos despertábamos para un desayuno-almuerzo y después salíamos a vagabundear por Paris y yo había vuelto a fumar y a beber, aunque no en tus sueños, me di cuenta perfectamente, porque a mí me pasaba exactamente lo mismo con Pierre, aquel abrumador ejemplo de mente sana en cuerpo sano que te seguía, que te perseguía, que te convenía, .aquel noble y generoso muchacho que poseía una casa en las islas Seychelles y que en un par de años más se convertiría en un joven y ambicioso diplomático francés. Tú le huías a Pierre, pero cuando él se humillaba y te buscaba en mi departamento, cuando por sus tímidos golpecitos en la puerta sabíamos que sólo podía ser él, yo no te hacía caso, Françoise, yo iba y le abría, yo lo hacía pasar y le invitaba una copa...

... juntos una noche... íbamos caminando los tres juntos por la rue Champollion y en un cine de esos de arte y ensayo daban una película llamada Elisa, vida mía . Eso bastó, parece ser...

-Ni siquiera me dirigiste la palabra, aquella noche, Roberto. Enterrabas la mirada en tu vaso de whisky y ni siquiera me respondías cuando te hablaba. Para mí ya no quedaba París alguno y pensé que la única manera de que te dieras cuenta y reaccionaras era desaparecer…
-¿Te fuiste con Pierre?
-A las islas Seychelles, si. Pero en mi casa dejé dicho dónde me había ido y cuándo regresaba, para que te informaran. Y hasta dejé dicho que me enviaran un telegrama, para regresar volando, si me llamabas. Nunca llamaste.

Nunca llamé, es verdad. Pagué deudas vendiendo una casa que habla heredado en el Perú y me sobró dinero para partir a Niza, para instalarme y dejar de beber y fumar, para volver a estudiar seriamente, para sanar y nunca volver a un piano bar. Poquísimas cosas me llevé de París, y en el pequeño departamento en el que he vivido hasta hoy ya no entró Elisa. Siempre hubo, en cambio, sobre el piano, una foto de familia que nunca he dejado de mirar. En ella estamos André y Christiane, Françoise, Jacques y yo. Somos pura sonrisa, son risa de alegría, de estamos todos muy, muy bien, muchísimas gracias, sonrisa de verdad, en el jardín delantero de la casa de Enghien. A la derecha está la foto eterna que le tomé yo a Françoise. Lleva un gran sombrero de paja, casi una pamela, de alas muy grandes y algo caídas y una cinta y una flor. Y sus ojos son de ese color verde único con su incomparable gotita de gris. Y también el traje es de un color beige muy claro y muy florido en azul y verde, por más que la fotografía es en blanco y negro. Me encanta haber tomado yo esta instantánea porque es Françoise eternamente y porque el día en que supe que la habla amado siempre, que la había adorado, yo llamé a esa foto y Françoise y yo nos alegramos tanto que ella salió disparada de las islas Seychelles para asistir a mi primer concierto en la sala Pleyel, ahora que nos volvía a quedar Paris...

Y como no la quise llevar a un hotel, aquel año nuevo, y como me alojé en la rue Saint Séverin, en el mismo departamento que doce años atrás le dejé a unos amigos que se han ido a recibir el año en casa de otros amigos, aquí estoy esperando a Françoise, como entonces, como si nada, con el viejo terno de corduroy negro que nunca más usé, gracias a Dios, porque se conserva bastante bien aunque me queda algo más ancho que entonces, siempre por lo de la tos, claro, con la misma corbata, y con la impecable camisa que me han prestado. Y qué bueno que nunca vendiera el antiguo y anticuado reloj de leontina que tanto le gustó siempre a Françoise. En realidad, no venderlo ha sido mi manera de quererla, de serle fiel. Y los discos que tantas veces escuchamos juntos tambi1n los he traído. Todo está listo, todo está perfecto, menos ese conejillo de indias que pasa y pasa y que me observa, y que me está vigilando, ¿por qué se llama Anselmo?, ¿por qué los dueños de casa no me han avisado que puedo morirme como una rata?

-Ahora te he llamado, Françoise...
-Ahora es doce años después, Roberto...
-¿Y...?

-Te amo, Roberto. Como siempre, como toda la vida, como en la foto en blanco y negro en que mis ojos son de este color verde, verde con su gotita única de gris y la sonrisa que me produce eternamente la alegría de estarte viendo.

-Eres tan linda, Françoise, que si tú no te despegas de mi, yo tampoco.

Niza, 3 de enero de 1987

Sra. Françoise Delay
Consulado de Francia en Roma
Italia

Estimada señora, cumplo con el penoso deber de informarle que el Sr. Roberto de la Torre falleció ayer, en el Hospital General de Niza, donde llegó ya muy grave, hace una semana, por su propia voluntad. Quiero decir que, durante los años en que vivió en esta ciudad -doce, en total-, el Sr. de la Torre no consultó nunca con un médico, aunque desde la época en que vivió en París se le habla diagnosticado un enfisema pulmonar y tuberculosis, según manifestó él mismo, al ser ingresado.

Trabajó hasta hace dos años en un piano bar situado a pocas cuadras de este hospital, donde no recibió visita alguna. Y, en vista de que su familia reside en el Perú, se ha procedido ya a avisar al consulado de ese país en Marsella, por ser el más cercano a esta localidad.

Han sido sus padres, estimada señora, los que han tenido a bien facilitarme su dirección en Roma, cuando les informé que llamaba por encargo del Sr. de la Torre, para transmitirle el siguiente mensaje. O, más bien, para hacerle saber que, en sus pocos momentos de total lucidez, el Sr. de la Torre me rogó que le repitiera las siguientes palabras, a las que se refirió en todo momento como «Sus últimas». Son éstas, textualmente, pues he tomado debida nota: -Muero muy feliz, gracias a ti, como siempre, mi tan querida Françoise. Tú me entiendes, estoy seguro. Sueño y sueño contigo y ni las más altas temperaturas me impiden morir feliz a tu lado, como siempre, ya te lo digo, en Enghien, en la Closerie des Lilas, en el Calavados, y en mi departamento de la rue Saint Séverin, una vez más, este año nuevo».

Tal vez deba agregar, estimada señora, que el Sr. Roberto de la Torre sonreía en el momento en que entró en un brevísimo coma y que entonces mencionó muy afectuosamente a su esposo, que el Sr. de la Torre sonrió asimismo al mencionar un viaje a las islas Seychelles que «estaba a punto de hacer», y que apenas balbuceó algo acerca de un conejillo de indias llamado Anselmo, que, tengo la absoluta seguridad de haberle oído decir-: «Deep in a dream of you, molesta, Françoise».

Quedo a su entera disposición, y la saludo muy atentamente.

Doctor jean François Devin
Hospital General
Niza

Alfredo Bryce Echenique

miércoles, 18 de mayo de 2011

El Vuelo del Gato. Abel Prieto




Lo leí. Lo leí entre sala de espera, transporte público y la panadería Le Folie de Santa Paula. Lo compré en la pasada Feria del Libro, un domingo de mucha lluvia, un día taciturno.
Busqué, busqué, y encontré este maravilloso libro de portada azul, azul mar, azul cielo, azul La Habana. Pagué, pagué 12 Bolívares fuertes por el y disfruté de mi compra Azul nostalgia, páginas amarillas de edición barata y me sentí la más Estoica de todas las Estoicas caraqueñas en estos tiempos de revuelta, de revolución y reaccionarios, de lluvia e inundaciones y de tormentas cotidianas.
Al principio quería descubrir si este admirador de Lezama Lima podía recordarme la narrativa de Bolaño, en un principio identifiqué. Identifiqué a dos personajes centrales de la historia que recorren unas tres décadas de relación amistosa en la Cuba de finales del siglo XX.
Me gustó. Me gustó, hablé muchísimo con Abel, en la panadería Le Folie me introduje en un arrabal de sensaciones y evoque recuerdos, estuve mimetizada en las paredes de una casa vieja, en aquella Isla vieja, me adherí a las calles que ellos transitan, a la guajira cubana, a la pobreza de algunos personajes, a las desgracias físicas y desgracias existenciales tan parecidas, tan iguales. Me gustó. Encontré tres momentos, el momento de “la Risa Cubana” el momento de “la Culpa” y el momento de “La Cosa”. Metamorfosis, sincretismo, ir hacia el adelanto, huir del atraso, personajes reales, personajes de mentira, gente con historias truculentas, personas sensibles.
Lo terminé. Lo terminé y disfruté el Vuelo del Gato, disfruté el Estoicismo de Marco Aurelio y las aventuras del círculo Kardecista de Pogolotti, las reseñas musicales y a todos estos los cubanitos piñeros del Pre de Marianao. El Vuelo del Gato, que es negro, sobre el azul salvaje y melancólico de aquella Isla vieja. Criogenizada Isla azul.